jueves, 17 de junio de 2021

Introducción al idealismo trascendental o crítico

 Sin lugar a dudas la Crítica a la Razón Pura es la obra más importante de Immanuel Kant, siendo a su vez el libro de filosofía más importante de toda la historia de esta, pues supuso un punto de inflexión, ya que toda la filosofía posterior son comentarios a esta obra. No obstante, esta obra es de muy difícil comprensión y lectura, debido a su extensión, oscurantismo y aridez. Ante estas dificultades, Kant elabora un ensayo menor, los Prolegómenos a  toda Metafísica Futura, el cual es un resumen o bosquejo esencial de su Crítica a la Razón Pura.

Este ensayo pretende establecer las condiciones fundamentales para una metafísica venidera que sea digna de ser denominada como ciencia, ya que al compararla con las otras ciencias, vemos que esta sigue con las mimas disputas, no avanzando en su conocimiento como la física o la matemática. Kant intenta demostrar la imposibilidad de una ciencia de los objetos puros, a saber, de toda metafísica, debido a la constitución de nuestra propia razón. En la historia de esta supuesta ciencia, Kant no ve ningún avance, ningún consenso, sino eternas disputas por conceptos abstractos. Solo es de digan mención la crítica que hace Hume a esta, en particular al concepto de causalidad, siendo que la Razón no puede afirmar la conexión causal entre dos objetos de forma a priori, debido a que esta supuesta conexión no puede afirmarse que exista sino por inducción, siendo esta insuficiencia, ya que una cosa se repita desde siempre, no quiere decir que se vaya a repetir y que los supuestos objetos conectados causalmente lo estén necesariamente. La inducción no implica necesidad. 

Sin embargo, Kant ve en la crítica de Hume varios errores, siendo que Hume se orienta al escepticismo, ya que no podemos asegurarnos de las conexiones de los objetos, pudiendo ser otras. Para Kant, las categorías de las que duda Hume son categorías del entendimiento y no de los objetos exteriores, siendo estas categorías las que articulan nuestras intuiciones sensibles para formas juicios de conocimiento. La metafísica debe de ser examinada al igual que las otras ciencias, en función de su objeto, las fuentes del conocimiento y en la manera de conocer. Las fuentes de conocimiento propios de la metafísica, no pueden ser empíricas, pues su propio nombre lo indica, aquello que va más allá de la física. Por ello, todos los conocimientos que pudieran dar esta hipotética ciencia deberán ser conocimientos a priori, aquellos que no necesitan de la experiencia.  La metafísica se diferencia de la física, la cual estudia la experiencia externa, mientras que la psicología empírica estudia las experiencias internas. Es así que la metafísica, en su condición hipotética, debe de tener una condición igual a la matemática, ya que esta formada por juicios sintéticos a priori. La metafísica podría concebirse como una filosofía pura cercana a la matemática, pero su objeto y manera de conocer no hacen posible que esta sea una ciencia válida. 

Tipos de Juicios  

Tipos de Juicios

En cuanto a su estructura

Analíticos

Sintéticos

En cuanto a la experiencia

A priori

A posteriori


 Los juicios analíticos son siempre a priori, ya que no requiere ir más allá del sujeto del juicio, sea su contenido abstracto, como el todo es mayor que las partes, o empírico, como el oro es un metal amarillo. Por otra parte los juicios sintéticos pueden ser a priori, como los juicios matemáticos o metafísicos, o a posteriori, como los juicios físicos o psicológicos. La matemáticas tienen juicios a priori analíticas, pero son solo apéndices a los verdaderos principios, los juicios sintéticos a priori, como que 5+2=7, o en el caso de la geometría, entre dos puntos, la línea recta es la más corta entre ambos puntos. Si la metafísica es una ciencia sintética a priori, la cuestión fundamental es si son posibles los juicios sintéticos a priori, y en el caso de que si estos juicios son posibles en la metafísica, la cual tiene por objetos al alma, el mundo como totalidad y a Dios como Ser Supremo. 

Dudas sobre la metafísica 

Si la metafísica es una ciencia no tendríamos problemas en indicarla y decir ¡aquí está la metafísica! como haríamos con la física y la obra de Newton, o la geometría con la de Euclides. En cambio, la metafísica no es una, sino que los metafísicos están en continuas purgas, destruyendo y construyendo sistemas sin parar y sin grandes avances. La metafísica se vale de juicios analíticos para exponer y explicar sus conceptos, para el supuesto conocimiento metafísico se conforma de juicios sintéticos a priori debido a su propia naturaleza. Es así que, para saber si la metafísica es una ciencia basada en juicios sintéticos a priori, debemos ver si son posibles estos juicios, lo cual se demuestra, ya que la matemática pura y la física pura son formas del conocimiento sintético a priori. Las matemáticas puras son proposiciones apodícticas, a saber, proposiciones demostrables necesariamente verdaderas, como que 2+2=4. La física pura contiene proposiciones apodícticas, pero no por el solo uso de la razón, como las matemáticas sino que son apodícticas por el acuerdo universal que resulta de la experiencia, como las leyes de Newton. 

Viendo que los juicios sintéticos a priori son posibles y se dan en la ciencia, debemos examinar cuáles son las condiciones y posibilidades de estos juicios y si son posibles en la metafísica para ver si realmente es la ciencia que se dice ser. Para ello, Kant procede al análisis de la matemáticas pura y de la física pura con el objetivo de ver el fundamento de los juicios sintéticos a priori, y si estos se aplican a la metafísica, para ver si es una ciencia pura o no. Para esto, Kant responderá a las siguientes preguntas: 

-¿Cómo es posible una matemática pura?

-¿Cómo es posible una física pura?

-¿Cómo es posible una metafísica en general?

-¿Cómo es posible una metafísica como ciencia?

Crítica a la Razón pura

Estética trascendental

Lógica trascendental

Matemática pura

Analítica trascendental: Física pura

Dialéctica trascendental: ¿Metafísica?

1. ¿Cómo es posible una matemática pura?

Para Kant la matemática pura es un conocimiento sintético a priori, pues no tienen ningún apoyo en la experiencia, sino que se basan en proposiciones apodícticas demostrables y necesarias por el mero uso de la Razón pura. Es por ello que los conocimientos matemáticos son intuitivos y a priori. Sin embargo Kant se pregunta que cómo es posible una intuición a priori, pues dicha intuición necesitaría de un objeto dado por la experiencia, pero esta entra en contradicción con el hecho de que esta intuición va más allá de la experiencia, una intuición anterior al objeto al que se intuye. 

Kant argumenta que aquello que se intuye no son los objetos tal y como son, sino fenómenos dados a la conciencia. No obstante, todos estos fenómenos comparten una misma condición, que están adjudicados al tiempo y el espacio. Son estos los conceptos que se intuye independientemente de la experiencia de la experiencia, siendo por tanto anteriores a ella y condiciones necesarias de toda experiencia, pues no puede concebirse nada sujeto al tiempo ni al espacio. Por la forma de intuición sensible (espacio y tiempo) es, pues, por lo que podemos percibir cosas a priori y por lo que solamente podemos conocer los objetos tal y como pueden aparecérsenos a nuestros sentidos (fenómenos), no tal y como pueden ser en sí (noúmeno, "cosa en sí"). 

Por tanto, el especio y el tiempo no existen en los objetos tal y como son, "cosa en sí", sino que son condiciones a priori de nuestra intuición sensible, las cuales hacen posible la percepción de los fenómenos. Es así que la matemática pura es una ciencia de las intuiciones puras del espacio y el tiempo. La aritmética hace sus propias nociones numéricas por una secesión de unidades temporales, mientras que la geometrías se basa en a construcción de objetos ideales, como puntos, líneas, polígonos o poliedros en el espacio. Es así que la matemática para realiza juicios sintéticos a priori de las formas de todo fenómeno, a saber, del espacio y el tiempo. Muchos lectores profanos dicen que Kant es precursores de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, pero esto es radicalmente falso, pues Kant es un seguidor ferviente de la física newtoniana, la cual defiende la existencia de un tiempo y espacio absolutos subyacentes al espacio y el tiempo relativo.

Esto se ve reflejado en la afirmación de que el espacio absoluto (aquel que no está limitado por otro espacio) tenga tres dimensiones y que solo pueda tener tres, se obtiene de la proposición de que solo tres rectas pueden cortarse rectangularmente en un solo punto. Pero esta proposición no es demostrable, sino una intuición pura de nuestro propio entendimiento. Kant defiende la existencia de un espacio (y tiempo absoluto) al igual que Newton, pero al contrario que el último, el cual existen de forma independiente al sujeto (realismo), para Kant existe en el sujeto como intuición pura o forma a priori de nuestra sensibilidad (idealismo), que hace posible la precepción de los fenómenos tal y como son a nuestra conciencia (no como "cosa en sí"). La concepción kantiana del espacio y el tiempo, a pesar de su originalidad y dar un corpus epistemológico coherente a la física newtoniana, empíricamente incorrecta, pues la física relativista desarrollada por Albert Einstein demuestra que el espacio y el tiempo dependen de las condiciones del sujeto observador con respecto a los objetos. 

Si el tiempo y el espacio son dependiente de los objetos y las condiciones del observador, el tiempo y el espacio no pueden ser a priori, sino posteriores a la experiencia de los objetos, siendo el espacio y el tiempo no intuiciones puras, sino hechos fenoménicos dependientes de la experiencia. Si se busca un precedente a la relatividad, debemos pararnos en Leibniz, el cual afirma, criticando a Newton, que tanto el tiempo, el espacio y el movimiento son fenoménicos, es decir, son el resultado de las relaciones entre las mónadas, dependientes del observador (idealismo). Kant intenta demostrar (no muy satisfactoriamente) la idealidad del espacio y el tiempo con el hecho del espejo. Si ponemos una de nuestras manos en frente de un espejo, obtendremos una mano idéntica, pero con una orientación espacial opuesta. Esta orientación, según Kant, no es inherente al propio objeto, pues ambas manos son idénticas, siendo que dicha orientación es resultado de las condiciones a priori de nuestra sensibilidad. 

Resumen de la matemática pura    

El principal punto de la matemática pura es que esta, y en especial la geometría, es que su objetividad no reside en que atiende a los objetos sensibles, sino a las condiciones a priori que posibilitan todo objetos sensibles (fenómenos). Por otra parte, y en contra de las posteriores críticas que recibiría por parte de Hegel, la doctrina de Kant no puede ser llamado simplemente "idealista" (idealismo subjetivo diría Hegel), sino que la postura de Kant solo afirma la idealidad del espacio y el tiempo, y en consecuencia, los fenómenos que son dados a estas condiciones a priori. Kant no niega la existencia de las cosas en sí, sino que estas no nos son accesibles a nuestra sensibilidad, siendo que el concepto que tenemos de los fenómenos no son más que representaciones sensibles, mientras que el concepto de cosa en sí que tiente la Razón pura no es más que una representación pura de lo que posiblemente pueda ser dichos "objetos objetivos". Por tanto Kant prefiere llamar a su idealismo trascendental "idealismo crítico". Este idealismo tiente por base la de considerar a las cosas puras de nuestro intelecto representaciones. 

Tipos de Idealismo según Kant

Idealismo subjetivo

Descartes (Idealismo empírico), Berkeley (Idealismo fanático)

Idealismo Delirante

Platón (las representaciones como cosas)

Idealismo Crítico

Kant (idealidad de los fenómenos)

*Idealismo crítico: doctrina filosófica que afirma la idealidad del espacio y el tiempo, y por consiguiente, los fenómenos que se dan en estos. No obstante, no se niega la existencia de las cosas en sí, sino que se duda que se pueda acceder a ellas por medio de la Razón. 

Idealismo alemán

Idealismo Subjetivo

Kant, Fichte, Schopenhauer

Idealismo Objetivo

Leibniz, Hegel, Dilthey


2. ¿Cómo es posible una física pura?

La física pura se corresponde a la Lógica Trascendental, en particular la Lógica Trascendental. Según Kant la física pura son los juicios sintéticos sobre las condiciones posibles de todo objeto sensible. Las condiciones de la posibilidad a toda experiencia es la fuente de todas las leyes de la naturaleza. Sin embargo, primero debe de definirse el término de naturaleza. Si entendemos la naturaleza por cosa en sí y las relaciones que establece los objetos independientes entre sí y sus leyes nos son totalmente inaccesibles, tanto a priori como a posteriori. A priori porque los objetos en este campo nos está fuera de nuestra entendimiento. Los conocimientos a priori solo nos dan conocimientos sobre las condiciones de nuestro propio entendimiento, pero no de los objetos en sí. 

A posteriori porque los fenómenos que se nos muestran están condicionadas tanto por las condicionadas tanto por las condiciones a priori de nuestra intuición, espacio y tiempo, y por las categorías puras de nuestro entendimiento. Esta experiencia es distinta a la de cosa en sí, pues el fenómeno de su correspondiente cosa en sí está condicionado por dichos parámetros. Por tanto, Kant defiende que la naturaleza de la cual podemos hablar es del conjunto de los objetos sensibles accesibles a nuestra intuición y que son procesados por nuestro entendimiento. La física pura se identifica con una filosofía de la naturaleza, a saber, de las condiciones de la posibilidad de toda experiencia, siendo los objetos sensibles y sus relaciones entre ellos en función de las condiciones a priori del espacio y el tiempo. 

Noúmeno

Sentido Negativo

Sentido Positivo

Objeto trascendental

Cosa en sí

Experiencia Posible (Física pura)

Ilusión trascendental (intuición intelectual)

*Noúmeno: concepto contario al fenómeno, pudiendo ser un objeto trascendental o una cosas en sí. 

*Objeto trascendental: condición formal de nuestra sensibilidad. 

*Cosa en sí: Objeto que está fuera de nuestra experiencia, solo accesible a una hipotética intuición intelectual, como puede ser Dios o el alma. 

Tipos de Juicios en Física

Juicios Perceptivos: enlace de dos sensaciones en una conciencia única. 

Juicios Experimentales: enlace de dos sensaciones en una conciencia en general 

Los juicos experimentales según Kant son aquellos que unen dos sensaciones en una conciencia en general, es decir, que este enlace es válido  para todo aquel que se ponga en las mismas circunstancias en las cuales se da este enlace. Este no está en los objetos en sí, sino que son categorías de nuestro entendimiento. La noción de causa por ejemplo es una noción puramente intelectual, enteramente diferente de todas las percepciones posibles, solo sirviendo para determinar la representación sometida a ella, con relación al juicio en general, y por consecuencia a que sea posible un juicio de valor universal. Estas nociones puras son las condiciones a priori de toda experiencia empírica posible en general, A través del análisis trascendental, Kant obtiene las siguientes nociones.

Tabla Lógica de los Juicios

En cuanto a la cantidad

Universales

Particulares

Singulares

En cuanto a la calidad

Afirmativos

Negativos

Limitativas

En cuanto a la relación

Categóricos

Hipotéticos

Disyuntivos

En cuanto a la modalidad

Problemáticos

Asertorios

Apodícticos


Tabla Trascendental de las Nociones Puras

En cuanto a la cantidad

Unidad

Multiplicidad

Totalidad

En cuanto a la calidad

Realidad

Negación

Limitación

En cuanto a la relación

Sustancia

Causalidad

Comunidad

En cuanto a la modalidad

Posibilidad

Existencia

Necesidad


Tabla Fisiológica Pura de Todos los Principios de la Física

Axiomas

Intuición

Anticipaciones

Percepción

Analogías

Experiencia

Postulados

Postulados


Estas nociones parten de los conceptos lógicos de los juicios, de los cuales se deducen las nociones puras, que son la base de todos los principios de la Física pura. 

Deducción trascendental

Universales

Unidad

Axiomas

Intuición

Particulares

Multiplicidad

Singulares

Totalidad

Afirmación

Realidad

Anticipación

Percepción

Negativo

Negación

Limitativos

Limitación

Categóricos

Sustancia

Analogías

Experiencia

Hipotéticos

Causa

Disyuntivos

Comunidad

Problemáticos

Posibilidad

Postulados

Pensamiento empírico

Asertorios

Existencia

Apodícticos

Necesidad


Los juicios simplemente considerados como la condición del enlace de todas las representaciones son reglas. Estas reglas son a priori y se les considera principios si no están subordinados a ninguna otra. Estos principios son aquellos que fundamentar la posibilidad de toda experiencia posible, siendo estos leyes universales de la naturaleza. A esto Kant lo llama Física pura. A pesar de su complejidad, esta teoría es errónea, pues cabría preguntarse si las nociones de realidad, sustancia, existencia, etc. Son nociones puras del entendimiento, qué queda de la cosa en sí. 

Implícitamente Kant niega la realidad de la cosa en sí independientemente del sujeto que la observa, acarreando numerosos problemas epistemológicos y metafísicos. Una famosa crítica es la que daría Hegel, el cual afirma que el mero hecho de hablar y razonar de la cosa en sí implica su existencia objetiva en sí, siendo accesible su conocimiento por medio de la consecución dialéctica de los fenómenos equivalentes a la cosa en sí. Por otra parte, y en vista de estos problemas, Kant determina en su segunda edición a la crítica a la Razón pura que es la imaginación la fuente de todos los juicios, dando paso a una Intuición Intelectual que desarrollará Fichte con su Yo absoluto, cayendo en el puro idealismo, en el cual los objetos distintos al Yo son puestos por el propio Yo absoluto. Tal y como diría John Locke, no podemos acceder a los objetos en sí debido a nuestra propia constitución, la cual solo registra ideas simples. Pero debemos aceptar la existencia de la materia objetiva independiente al sujeto para que pueda darse el conocimiento, ya que sino, caeríamos en idealismo absurdo lleno de contradicciones, como son las doctrinas de Berkeley o Fichte. 

Las nociones de causa y sustancia entre otras son inherentes a nuestro entendimiento, pero también deben de existir en los objetos independientes a todo sujeto, pues si nuestro conocimiento se basa en la experiencia, nuestro entendimiento y sus operaciones no deben ser más que un reflejo de las operaciones y procesos que ocurren en la naturaleza, siendo que las leyes naturales deben de existir como las concebimos en nuestro entendimiento, en el exterior, aunque no de forma mecánica y dogmática (Diderot, Engels), sino con cabida para la equivocación, la corrección y los límites, siendo nuestro entendimiento un espejo de la realidad, pero con oscuridades y un marco que limita su reflejo a un sector de la realidad, aunque con la capacidad de poder aumentar o cambiar de forma. Además, estas nociones puras son a priori, cosa que no está en la experiencia. Si nuestro conocimiento solo está en la experiencia, cómo puede hablarse de nociones que están antes de toda experiencia. A esto puede responderse con la tesis de Hume, la cual Kant intentó superar, pero no logró como apunta Russell. La idea de causalidad y extrapolarla a las demás nociones son enlaces entre sensaciones dadas por la experiencia, pero no por ello necesarias, sino contingentes, no pudiendo asegurar su veracidad de forma necesaria, sino solo como probables. 

Por otra parte estas nociones podrían considerárselas como estructuras de nuestro entendimiento, el cual, a su vez, es accesible a nuestra razón ya que esta también es un objeto inscrito en la experiencia, siendo estas nociones parte de la experiencia. Con esto, se reduce todas las condiciones y nociones puras a priori de Kant a simples fenómenos estudiables por la psicología empírica. A su vez, la concepción de Kant sobre la ciencia dista mucho de ser la concepción de la ciencia actual, pues esta última, en especial la física, no se basa en juicios sintéticos a priori, sino en juicios sintéticos a posteriori, siendo el falsacionismo de Karl Popper el sustento epistemológico al método hipotético-deductivo. 

Estos principios a priori que postula Kant son la base de juicios de valor objetivos aunque empíricos, es decir, a la posibilidad de la experiencia en la naturaleza. Estos principios son las leyes naturales propias que pueden llamarse dinámicas. Kant critica la noción que tiene Hume de estos principios, pues Hume este último avoca al escepticismo, afirma que son nociones puramente psicológicas y que no tienen validez alguna debido a que se basan en la inducción, la cual no da conocimientos necesarios y universales, sino tan solo probables. Para Kant, estos principios son condiciones a priori de toda la experiencia posible, siendo válidos y universales, pero no sobre las cosas en sí, sino sobre los fenómenos que se dan en nuestra experiencia. Esta crítica al psicologismo de Hume será retomada, desde una postura diferente, pero relacionada, por Husserl, por medio de su fenomenología trascendental. Sin embargo, tanto Kant como Hume comparten la idea de que a utilización de estas nociones es solo válida en para los objetos de la experiencia, y no para los objetos noúmenos como Dios, el alma o el Mundo como totalidad. 

3. ¿Cómo es posible una metafísica en general? 

Tanto la matemática como la física pura se basan en las condiciones a priori de toda experiencias, siendo la matemáticas las formas a priori del espacio y el tiempo, mientras que la física pura se basa en las nociones puras que posibilitan todo objeto de la experiencia. Sin embargo, la metafísica parte de Ideas racionales y no de nociones puras del entendimiento, pues estas últimas son categorías vacías que se implementan con el material de la sensibilidad (al igual que la gramática ordena los vocablos de una lengua); mientras que las primeras son nociones puramente racionales, desarrolladas de forma dialéctica por la Razón, o como diría Kant, la Razón razonando por sí misma, ajena a toda experiencia. Estas ideas racionales se agrupan en tres grandes Ideas: La idea del sujeto perfecto, la idea de la serie completa de condiciones, la determinación de todas las nociones de un conjunto de lo posible. 

La primera idea es de índole psicológica, desembocando en el Paralogismo trascendental, la segunda idea es cosmológica, desarrollando en la Antinomia trascendental, mientras que la tercera es teológica, expresándose en el Ideal de la Razón pura, Dios. La idea del sujeto es lo que llamaríamos alma, la cual se muestra en el cogito ergo sum de Descartes (pienso luego existo). La Idea de la serie completa de condiciones es a la que denominamos Mundo como Determinado o Indeterminado, marcado en la cosmología de Aristóteles (determinado) o en la de Epicuro (indeterminado). La idea del Ser Supremo es lo que llamamos Dios, siendo las pruebas de su existencia se resumen en los tres argumentos siguientes: ontológico, cosmológico y fisicoteológico. 

La Idea psicológica

Para Kant la conexión de lo substancial con el sujeto viene dado a la concesión de buscar un sujeto de un predicado que no sea a su vez predicado de otro sujeto, es decir, un sujeto absoluto como sustancialmente independiente a toda lo demás. Esto se debe a que la Razón pura encuentra insuficiente e insatisfactoria las operaciones que realiza el entendimiento con sus nociones puras sobre las intuiciones sensibles, haciendo que este traspase la barrera de la experiencia y busque enlaces de objetos puramente inteligibles, los noúmenos. Este pensador (como sujeto pensante) es el último sujeto del pensamiento, a lo cual llamamos alma. De aquí los metafísicos deducen que es una sustancia debido a su permanencia, cosa que solo puede demostrarse por medio de la experiencia, ya que la noción de sustancia es una subordinada a la intuición sensible, y nunca siendo válida en la esfera de los noúmenos. 

De este razonamiento deducimos que solo puede probarse que el alma es permanente durante la experiencia, siendo que su permanencia en el tiempo después de la muerte sea imposible de conocer debido a que este estado está fuera de la propia experiencia. La crítica al yo cartesiano dado por Kant se resumen en que se considera como objeto la razón a mero supuesto lógico, a saber, que al yo solo es aquello que se supone como receptor de las intuiciones sensibles pero que no puede ser considerado como objeto válido al que se le pueda administrar las nociones puras, como la sustancia, del entendimiento. Del alma solo se puede tener un conocimiento empírico como receptora de intuiciones sensibles y conjunto difuso de sensaciones internas (espacio y tiempo). Esta alma fenoménica (objeto de la psicología empírica), dista mucho del alma trascendente (supuesto objeto de la psicología racional), la cual es una Idea fantasiosa de la Razón pura en su afán de responder a la pregunta de si existe permanencia después de la muerte, es decir, después del final de toda experiencia, lugar prohibido a nuestro entendimiento, pero con el que sueña la Razón pura. 

La Idea cosmológica 

Según Kant, es es la Idea de la Razón pura más estimable y respetable, pues su objeto es el mundo sensible, aunque extrapolado más allá de lo que la experiencia puede darnos a conocer. Kant afirma que esta Idea cosmológica a cerca del Mundo Sensible se basa en cuatro antinomias, siendo cada una, una tesis a la que se le opone una antítesis, siendo amabas contradictorias, y según Kant, falsas ambas, ya que parten de un principio no válido, a saber, considerar al Mundo sensible como entidad nouménica que está más allá de la experiencia. 

Antinomias de la Razón Pura

Antinomias matemáticas

Tesis I

El mundo tiene un comienzo en cuanto a espacio y tiempo (Tomás de Aquino, Leibniz).

Antítesis

El mundo es infinito en cuanto a extensión y duración (Giordano Bruno).

Tesis II

Todo lo que hay en el mundo está     compuesto de partes simples (atomismo materialista, Epicuro, atomismo metafísico, Leibniz).

Antítesis

No hay en el mundo nada simple, todo está compuesto (Aristóteles, Leibniz en cuanto al mundo material).


Antinomias de la Razón Pura

Antinomias dinámicas

Tesis I

Hay en el mundo causas por libertad (red cogitan de Descartes).

Antítesis

No hay en el mundo libertad, todo es natural (Spinoza, mecanicismo de Laplace).

Tesis II

En la serie de causas cómicas, hay un ser necesario (Tomás de Aquino, Spinoza, Descartes o Leibniz).

Antítesis

No hay nada necesario, en esta serie todo es contingente (atomismo  de Epicuro, última filosofía de Schelling).


Las antinomias de la Razón pura se basan en la extrapolación de las nociones puras utilizadas por el entendimiento en los fenómenos sensibles del mundo experiencial, a un noúmeno fuera de la experiencia, lo cual es ilícito, debido a que debido a que de la cosa en sí del mundo como ente no podemos saber nada a ciencia cierta, ya que no obtenemos ninguna intuición sensible de este. 

Idea Teológica

La Idea teológica a la que llamamos Dios es muy diferente a las ideas psicológicas y cosmológicas, ya que estas dos últimas parten de la esfera de las cosas en sí, es decir, al noúmeno que no tiene ningún fundamento en la experiencia, como son el alma y el el mundo. Sin embargo, la Idea de Dios parte de una idea racional pura alejada de toda experiencia, que al definirse, intenta justificarse en sí mismo (argumento ontológica), o en la propia experiencia del mundo sensible (argumentos cosmológico y físico-teológico). 

El argumento ontológico, el cual afirma que la propia existencia de Dios es inherente a su propia existencia. Este argumento es inválido, pues la existencia no es predicable de ningún sujeto, ya que la existencia es una noción pura del entendimiento que indica si un objeto de la experiencia está o no en el espacio o el tiempo. Esta noción no puede ser utilizada en un noúmeno, pues este está más allá de toda experiencia. El argumento cosmológico, el cual encuentra sus máximas representantes en Aristóteles (el motor inmóvil) y Leibniz con su principio de razón suficiente, el cual es atacado formidablemente por Kant. Este principio dicta que todo aquello que existe tiene una razón de ser, siendo la razón suprema Dios como Ser Absoluto del que todas las cadenas causales parte. 

Este argumento es inválido ya que el principio de causalidad en el que se basa solo puede utilizarse para enlazar objetos fenoménicos dados a la experiencia, cosa la cual Dios no es, sino un noúmeno producto de la Razón pura. Este argumento pretende conectar por medio de la noción de causa el mundo sensible a un noúmeno fuera de toda experiencia, llamado Dios. 

El argumento físico-teológico o teleológico es, según Kant, el más digno de enfrentas, ya que es el que más cerca está de la experiencia, pero aún así esta fuera. El argumento, que encuentra algunos de sus representantes en Leibniz, Diderot o Laplace, se basa en el diseño inteligente, el cual afirma que las regularidades del mundo natural y de las leyes físicos que lo regulan son productos de la inteligencia de un Ser Supremo, Dios. 

Este argumento es inválido pues supone que las leyes naturales son producto de un Ser inteligente, al compararlos con las obras humanas, siendo esto una extrapolación de la razón humana a u noúmeno que crea el universo. Según Kant, este argumento solo puede llegar a probar que existe un Demiurgo Universal, que establecer la forma a la materia (a la manera de Platón). Esto lo infiere Kant de que el argumento no explica que la materia sea insostenible sin la forma que tiene. Esto quiere decir que la materia no tiene porqué tener la forma que tiene necesariamente. Este argumento solo puede probar que la forma de la materia es dada por un Demiurgo, pero no que la materia sea necesariamente creada por un Creador Supremo. Según Kant, tanto el argumento cosmológico como el físico-teológico se reducen al argumento ontológico. 

Sobre el destino restringido de la Razón Pura

La metafísica, según Kant, nos indica el límite de la experiencia de forma positiva, pues esta nos da el conocimiento de que los fenómenos no son cosas en sí, sino que están en relación con una cosa en sí (noúmeno) del cual no sabemos nada en sí, pero si que es el fundamento de los fenómenos. A esto Kant lo llama conocimiento por analogía, donde por medio de un reloj, conocemos que este es producto de un relojero, conocemos que este es producto de un relojero, aunque no sabemos nada en sí de este. Es este conocimiento por analogía el que fundamento el conocimiento moral, ya que los noúmenos del alma, el mundo como causa libre y el Ser Supremo son los que determinan los conocimientos y conductos morales, pues Kant, acercándose a su Crítica a la Razón Práctica, intenta fundamentar la moral en principios a priori y universales, sostenidos por las Ideas Racionales, tal y como se ve en su famoso imperativo categórico: "actúa  de tal forma como si fueses un monarca universal". Esta definición fundamenta en forma de analogía a priori toda conducta moral en la concepción nounémica de Ser Supremo, a saber, actuar como Dios lo haría. 

En la época filosófica e histórica de Kant el hecho de dudar o negar a Dios, el alma y el mundo por causa libre, suponía la eliminación del fundamento de toda moral universal. Como diría posteriormente Schopenhauer, Kant, ante el hecho de haber destruido todo conocimiento metafísico, resucita en parte a este último para poder fundamentar la moral y no caer en el relativismo y la ética situacional, ganándose el comentario sarcástico y despectivo de Nietzsche, el cual diría que Kant no es más que un "cristiano disfrazado". A tal punto llega esta última desvarío metafísico de Kant, que esta afirma que cada una de las Ideas trascendentales de la Razón pura nos libra del escepticismo empírico; y de la metafísica dogmática.

Ideas de la Razón Pura

Alma

Nos protege del materialismo psicológico

Mundo

Nos protege del naturalismo, la naturaleza que se sostiene a así misma y las leyes ciegas.

Dios

Nos protege del fatalismo y del escepticismo moral.


Es así que Kant es incapaz de basar una moral en la experiencia, teniendo que recurrir a la ideas metafísicias que no parten del conocimiento teórica, pero sí del práctico. 

Nota Final a las Prolegómenos 

Esta obra de Kant supone un bosquejo a su Crítica a la Razón Pura. En ambas obras, Kant pretende destruir por medio del análisis toda metafísica anterior, pues esta es mero conocimiento aparente. Sin embargo, Kant deja el terreno preparado para que se edifique una metafísica como ciencia, siendo la piedra angular de este proyecto humano su idealismo crítico, el cual afirma que todo conocimiento de las cosas por simples nociones intelectuales, o de razón pura, no es más que simple experiencia y la verdad no esta más que en la experiencia. 

sábado, 12 de junio de 2021

Alexander Dugin y el Dasein político

 

El politólogo, ideólogo y místico Alexander Dugin (1962) es una de las figuras más interesantes y contradictorias que existen actualmente en la politología. Como asesor ideológico del mismísimo Vladimir Putin (1952), influyendo notablemente en las decisiones de política exterior de la Federación Rusa, como puede ser la anexión del este de Ucrania por parte De Rusia (junto con Crimea), supone que sus actividades intelectuales tiene una cierta materialización a gran escala. Si Bueno representa la heterodoxia de la tipología política desde el lado materialista, Dugin representa el lado idealista y especulativo, por no decir metafísico. Dugin elabora toda una tipología de las ideologías políticas basándose en la ontología del filósofo Martin Heidegger (1889-1976), en especial el concepto de Dasein, el cual puede definirse como el Ser-ahí del hombre, algo que Dugin extrapola al Ser-ahí de las etnias, culturas y civilizaciones, asemejándose al paradigma del Choque de Civilizaciones de Huntington (2015).

Por tanto, Dugin basa su clasificación de las corrientes políticas, expuesta en su libro La Cuarta Teoría Política (2013), se fundamenta en parámetros metafísicos-etnográficos, la cual se estructura en la dicotomía general entre fuerzas políticas occidentales y no occidentales. Las primeras son aquellas que surgieron de la cultura occidental, como el liberalismo, el socialismo y el fascismo, mientras las segundas son aquellas fuerzas políticas que rechazan completamente la tradición occidental, alineándose con las civilizaciones no occidentales como Rusia o el mundo islámico (Huntington, 2015).

Dejando a un lado los conceptos metafísicos y místicos que inundan su teoría política (Dugin, 2013), puede extraerse la siguiente clasificación de los movimientos políticos, los cuales se dividen en conservadores, liberales e izquierdistas de la siguiente manera:

-Conservadores:

Fundamentalistas o tradicionalistas

      Dentro del sistema de Dugin, las formaciones tradicionalistas o fundamentalistas son todas aquellas que reniegan de la modernidad y la cultura occidental, abogando por la reinstauración de los valores y jerarquías tradicionales para preservar la religión y la cultura tradicional, bastión de la civilización contra la deshumanización y secularización de la modernidad occidental. Ejemplos de estos movimientos podemos encontrarlos en las organizaciones terroristas islámicas como Al Qaeda o los talibanes afganos. Otro ejemplo lo encontramos en las sectas religiosas cristiana que defienden la vuelta a la interpretación literal del Evangelio y la vida en comunidad alejada de las instituciones modernas como el Estado o el Libre Mercado. Este sería el caso de los escritores rusos como Tolstoi o Dostoievski, los cuales afirmaban la importancia del cristianismo como baluarte de la moral y la comunidad frente a los desastres de la Modernidad Occidental. 

      Revolucionarios Conservadores

      Los revolucionarios conservadores, según Dugin, tienen en común con los tradicionalistas su hostilidad, hacia los valores democráticos y burgueses propias de la Modernidad Occidental, pero difieren ampliamente en cuanto a los objetivos políticos y morales que persiguen. Para estos, el objetivo final no es la vuelta a la estructuras pasadas, sino la instauración de una sociedad nueva forjada en los valores de la nación, la disciplina y el sentido colectivo, la instauración de una Nación fuerte y separada de aquellos pueblos con los que no tiene parentesco, mezclando difusamente socialismo, nacionalismo y militarismo en formulaciones que recuerda al fascismo y al nacismo, aunque no se correspondan perfectamente. Es así que pensadores como Oswald Spengler, Ernst Jünger o Von Papen son claros representantes de este movimiento que se desarrolló en la República de Weimar.  

-Izquierdistas:

Vieja Izquierda.

      Este grupo representa a los restos del los antaño grandes grupos de izquierda, principalmente los grupos marxistas. Dentro de estos, Dugin recalca al trotskismo como el representante más extremo de este grupo en descomposición. Este reducto de recalcitrantes comunistas abogan por la revolución internacional y la destrucción del orden liberal a toda costa, implantando el socialismo más estricto sin tener en cuenta nacionalidades, religiones o culturas algunas, algo que se asemeja al las sectas maoístas que siguen existiendo en algunos lugares del Tercer Mundo. 

     Nacionalistas de izquierdas (nacional-comunistas, nacional-bolcheviques o izquierdistas nacionales)

    Este grupo consta de todos aquellos movimientos actuales que mezclan posiciones socialistas con un marcado carácter nacionalista, promulgando la doctrina del socialismo en un solo país, luchando contra las influencias capitalistas e imperialistas que intenta socavar las entidades nacionales. Un claro ejemplo es le chavismo venezolano o la políticas de Evo Morales en Bolivia, defendiendo una posición marcadamente nacionalista y autoritaria, implementando mediadas socialistas para sustentar las metas nacionales. En Rusia, es interesante destacar el nacional-bolchevismo, movimiento que, inspirado por autores como  Carl Schmitt o Jean Thiriart, propone tesis parecidas al fascismo, pero con los métodos revolucionarios propios de los bolcheviques, lo cual fue desarrollado por el ensayista y escritor ruso Eduard Liminov. 

      Nueva izquierda (neo-izquierda, postmodernos).  

      Esta rama de la izquierda es un grupo difuso de movimientos intelectuales y sociales que abogan por la destrucción de las identidades colectivas impuestas por el capitalismo occidental, abogando por la autodeterminación del individuo en total libertad, destruyendo las jerarquías de genero, raza o religión en otras. Autores como Derrida, Foucault o Butler son identificados con este grupo. Además, Dugin afirma que los movimientos políticos feministas, indigenistas, ecologistas y LGTB son propios de este grupo.

-Liberales:

Conservadores liberales

   Los conservadores liberales pretenden mantener algunos valores tradicionales, pero sin entran en contradicción con los parámetros del libre mercado y la modernidad Occidental. 

      Liberales clásicos

     Los liberales clásicos son aquellos que abogan por la autodeterminación del individuo, pero sin entrar en contradicción con los valores capitalistas, siendo toda conducta o pensamiento válido mientras sea consumible por el Mercado, tal y como lo expresa el autor. 

     Socialdemócratas clásicos

     Los socialdemócratas abogan, según Dugin, a implementar reformas sociales para mejorar la situación de las clases más bajas y dar derechos sociales a colectivos marginados como el colectivo LGTBI o las minorías raciales, pero sin salir de las dinámicas capitalistas y occidentales. 

Esta clasificación, tal y como lo expone el propio Dugin (2013), no pretende desbancar la ortodoxia de la ciencia política, pues para este autor, de marcado carácter nacionalista y etnocentrista, dicha disciplina no es más que un instrumento teórico empuñado por los intereses occidentales (Dugin, 2013). Dugin pretende fundar una nueva ontología-política de carácter propiamente ruso y ortodoxo, a él mismo llama neoeuresianismo (Dugin, 2013), una cruzada étnica contra el imperialismo occidental y el delirio nihilista de la posmodernidad actual (Dugin, 2013).

A pesar de su excentricidad y su radicalismo, el cual llega a ser el gurú de la “nueva derecha”, la cohesión y carácter científico brillan por su ausencia en la obra política de este autor (Ancona, 2019), por el simple hecho de que se basa en la ontología fundamental de Heidegger, el cual es un firme opositor al pensamiento empírico y del “reduccionismo ontológico” del conocimiento científico (Heidegger, 1953).A pesar de carecer de todo talante científico y racional, la obra de Dugin es increíblemente valorada en todo el mundo, en especial por los miembros de la “nueva derecha”, como Steve Bannon (1953), analista político y asesor del ex-presidente de los Estados Unidos Donald Trump (2017-2021), el cual, autoproclamado como el “Lenin de derechas” es uno de los gestantes de los movimientos de extrema derecha en Europa, asesorando a formaciones políticas como Vox en España o Agrupación Nacional en Francia.

En definitiva, la obra de Dugin puede definirse como una mezcolanza entre ideas reaccionarias y métodos revolucionarios, siendo influenciado por autores tan dispares como George Sorel (1847-1922), Lenin, Trotsky (1879-1940), Mussolini (1883-1945) o Spengler (1880-1936), pudiendo ser catalogado su pensamiento político como de extrema derecha, muy próximo al nacional-bolchevismo de Limónov (1940-2020). A pesar de ser una teoría exótica y atractiva para muchos (Ancona, 2019), carece de toda utilidad teórica y metodológica, y mucho menos sustituta de la clasificación ortodoxa (Bobbio, 1995).

Keynes y la economía mixta

 En el campo de la economía política la figura de John Maynard Keynes es controvertida y de vital importancia, no dejando a ningún intelectual en la materia indiferente. Para algunos Keynes fue todo visionario y revolucionario que permitió el intervencionismo económico sin llegar al delirio socialista, como apuntan autores tan dispares como Galbraith, Stiglitz o Hinkelammert; mientras que para otros, los llamados liberales, Keynes no fue más que el gestor de una perversión económica que destruye los pilares de la prosperidad económica y social, el libre mercado y la no intervención del Estado. 

Sin embargo, independientemente de la escuela económica con la que uno se identifica, la vida y la obra de Keynes supone un antes y un después en la historia del pensamiento económico, algo que solo puede encontrarse algo parecido en la obra de Adam Smith, y con muchas reservas, en la de Karl Marx. Es así que a Keynes se le suele atribuir la creación de una nueva concepción de la economía, el llamado intervencionismo parcial o capitalismo mixto. Sin embargo, y a pesar de lo que afirman sus acólitos, la filosofía económica de Keynes no es tan novedosa como aparenta, pues esta encuentra sus raíces en grandes fuentes; por un lado la tradición liberal de su querido Imperio Británico, y de la tradición económica y filosófica de la Escuela Alemana. 


Raíces del pensamiento keynesianos 

Siguiendo las tesis del economista liberal Carlos Braun, la historia del pensamiento económico puede resumirse en la dinámica entre el Mercado y el Estado, siendo el intervencionismo de este último sobre el primero la verdadera constante histórica universal. Es así que la intervención del Estado en la economía es algo característico de las sociedades humanas desde la Antigüedad, algo que queda reflejado en que todo Estado se sustenta en lo impuestos y los aranceles. Es así que economistas considerados como liberales como Smith o Mill reflexionar largamente sobre la posibilidad de intervenir en la economía por parte del Estado. 

Es así que el pensamiento de Keynes rescata la trayectoria de varias reflexiones realizas por parte de algunos economistas liberales o clásicos, como es el caso de Smith. Para este último, el Estado debe de garantizar las infraestructuras e instituciones políticas y económicas básicos para el correcto funcionamiento del libre mercado, pero sin imponer aranceles al comercio internacional durante tiempos de paz. En el caso de Mill, seguido por el positivismo Auguste Comte, este aboga por un Estado reduciendo, el cual debe de proporcionar una educación laica, científica e igualitaria a las clases más desfavorecidas. De hecho, Mill reflexiona sobre la posibilidad de un socialismo dentro de una estructura de mercado, en el cual los trabajadores serían propietarios de los medios de producción formado cooperativas que comerciarían dentro de una estructura de mercado. 

Saliendo de los dominios británicos, pero sin salir de la esfera anglosajona, podemos encontrar tenues fuentes del pensamiento keynesiano en algunas políticas económicas desarrolladas en Estados Unidos, como puede ser la construcción de un Banco Central por parte del federalismo de J. Adams, A. Halmilton o J. Madison, o las políticas sociales y anti-trust desarrolladas por el presidente Theodor Roosevelt. El keynesianismo es heredero de toda una tradición económica y social de la cultura anglosajona que encuentra sus raíces desde el propio Smith. Por otro lado, Keynes es seguidor del liberalismo político propio de la tradición anglosajona, pues, lejos de tener simpatías por el socialismo, Keynes defiende la libertad individual como un principio moral superior, algo que es, según su postura, compatible con una economía intervencionista. El otro gran referente de Keynes es la tradición alemana, sobre toda la Escuela Historicista Alemana de Economía, con autores de la talla de Friedrich List o Max Weber entre otros. 

La figura de List es curiosa, pues desarrolla una teoría económica que se centra en el análisis cultural y nacional. Este autor afirma que el liberalismo económico es propio de naciones industriales y bien asentados como Gran Bretaña, pero ineficaz en los países emergentes como eran el Imperio Alemán o los Estados Unidos durante el S.XIX. Es por esto que List aboga por que determinados países, en función de sus condiciones históricos, debe de promulgar políticas intervencionistas y proteccionistas para asegurar su mercado interno y sus estructuras económicas para poder competir con el mercado internacional. Esto fue defendido parcialmente por Keynes, el cual propuso políticos económicas intervencionistas y parcialmente proteccionistas después de la Gran Guerra (1914-1918), las cuales fueron aplicadas por el gobierno de Franklin D. Roosevelt en su famoso New Deal para lidiar con la Gran Depresión (1929-1939). Los economistas alemanes orientados hacia el historicismo no marxista, criticaban el liberalismo y el laissez faire, defendiendo políticas intervencionistas, reformas sociales y un papel activo del Estado en la economía y la sociedad, pero rechazando el socialismo marxista. 

Por otro lado, dentro de la esfera alemana, el pensamiento keynesiano encuentra varias influencias dentro de la socialdemocracia alemana, la cual, de la mano de varios intelectuales y políticos como Otto Bauer o Eduard Bernstein entre otros. Los intelectuales socialdemócratas defienden la planificación y la centralización económica de algunos sectores claves de la Industria y la Producción Energética, algo con lo que Keynes simpatizaba en algunos puntos.  Es así que la obra de Keynes sintetiza la tradición liberal anglosajona con el intervencionismo económico alemán, formulando un corpus teórico que establece los de una economía mixta dentro de los dinámicos del Mercado. Es así que la misión del keynesianismo es que el Estado proporcione aquello que el libre mercado no puede. 

Escuelas similares al keynesianismo 

A pesar de la repercusión que tuvo las tesis keynesianas, estas no fueron un milagro teórico exclusivo de Keynes, sino que fueron desarrollados por otras escuelas económicas, las cuales fueron eclipsadas por al Teoría General del economista inglés. Es así que economistas y políticas desarrollaron algunos de las más famosas tesis y políticas económicas planteadas por Keynes, siendo en algunos casos, muchos más estructurados y realistas que los del propio Keynes. 

Uno de los casos más famosos es la economista inglesa Joan Robinson, la cual trabajó conjuntamente con el propio Keynes, desarrollando algunas de las concepciones económicas y políticas propias del keynesianismo. Robinson defiende que las dinámicas del libre mercado provocan la creación de oligopolios que concentran el poder económico de varios sectores importantes para el desarrollo de un país. Cuando estos oligopolios se resienten por los desequilibrios del mercado, hacen que peligre estos sectores, y por tanto, peligran los empleos de que sustentan, y destruyendo todo es sector productivo y profundizando aún más en la crisis económica. Es así que Robinson aboga por seguir políticas de empleo, intervenir en el mercado y regular la formación de estos oligopolios, algo  fundamental en la filosofía económica de Keynes. De hecho la propia Robinson se identificaba como una keynesiana de izquierdas, teniendo un ojo puesto en la obra de Keynes, y otro en las tesis de Marx, siendo por tanto próxima a las opiniones socialdemócratas de la época. 

Siguiendo la tenue estela marxista de Robinson, encontramos que algunas economistas marxistas desarrollaron tesis económicas y políticas muy similares a las de Keynes de forma paralela. Este es el caso del economista polaco Michael Kalecki, el cual, siguiendo la obra histórica de Galbraith, llegó a conclusiones parecidas a los de Keynes tras analizar los políticas necesarias para generar empleo en las economías socialistas o mixtas. Kalecki desarrolla todo un análisis econométrica de los sistemas capitalistas mixto, en los cuales el Estado juega un papel activo dentro de una economía de Mercado. Por tanto, Kalecki formula toda una teoría económica intervencionista para los sistemas capitalistas que llega, paralelamente a la obra del propio Keynes. 

No obstante, el caso más llamativo es el de la escuela económica de Estocolmo, la cual llegó a conclusiones muy parecidas a las de Keynes, siendo más completas y estructuradas que las de este último, la cual, a diferencia de la obra de Kalecki, tuvieron una repercusión material muy importante, pues dicha escuela económica asentó las bases del Estado de Bienestar de los países nórdicos. Profundizando en dicha escuela, la obra del economista sueco Gunnar Myrdal, el cual, si hubiera sido británico y hubiera tenido la suerte profesional que tuvo Keynes, ahora estaría hablándose de economía myrdaliana y no keynesiana. Myrdal se enmarca en lo que suele llamarse como economía institucionalista la cual defiende que para poder general riqueza, las instituciones políticas y sociales deben jugar un papel activo en el Mercado. Según este autor sueco, el Estado debe de desarrollar políticas sociales que apoyen las clases más desfavorecidas con planes educativos, sanitarios y de empleabilidad para que puedan acceder al Mercado Laboral.

El Estado myrdaliano es un benefactor de determinados recursos para las clases más desfavorecidas, protegiéndolas de los desajustes del libre mercado, algo que aceptaría economistas tan dispares como Keynes, y muy parcialmente, Schumpeter. Sin embargo, el propio Myrdal, siguiendo la obra de su maestro Wicksell, entiende que las tesis keynesianas tienen un alcance limitado, ya que están enfocados para los procesos deflacionarios, pero que al utilizar de forma indiscriminada, provocan fenómenos de inflación y estancamiento económico. Es por esto que Myrdal defiende que el equilibrio presupuestario y el garantizar el libre mercado hasta cierto punto, son pilares esenciales, para desarrollar una buena política económica. 

Por último, uno de los casos que merece la pena destacar es el propuesto por Galbraith en su libro Historia de la Economía, en cual afirma que uno de los primeros que se adelantó a aplicar políticas económicas similares a las propuestas por el propio Keynes fue Adolf Hitler. Con la conquista del poder por parte de los nazi durante los últimos coletazos de vida de la República de Weimar, Hitler dio luz verde a una serie de reformas económicas para palear los estragos de la tremenda deflación que sufrió Alemania en al década de los 30. Para ello, Hitler puso al frente del Ministerio de Economía al financiero Hjalmar Schacht, el cual, para hacer frente a la deflación alemana, puso en juego una serie de políticas económicas expansivas, como la inversión en grandes obras públicas para generar empleo, reducir los intereses crediticios para poner más dinero en circulación, negociar la cesión de firmas y patentes industriales con enormes conglomerados industriales, en especial el sector militar; a la vez, redujo el déficit presupuestario del Estado con una serie de privatizaciones masivas para poder tener fondos para incrementar el presupuesto del Estado para respaldad todas estas políticas. Es así que Schacht desarrolló toda una intervención masiva del Estado en la economía, pero sin abolir la propiedad privada y nacionalizar la industria en su totalidad, algo que aproxima la política económica nazi anterior a la Segunda Guerra Mundial se acerca más al keynesianismo del gobierno de Roosevelt que al socialismo soviético. 

La filosofía keynesiana

Antes de exponer las bases de la teoría economía de Keynes, debe de examinarse las bases filosóficas, tanto teóricas como prácticas de la misma para entender mejor su naturaleza y limitaciones. En el campo de la filosofía más teórica, Keynes mantiene posiciones cercanas a las del empirismo británico, en especial Locke, Hume y Mill. Esto se debe a que el propio Keynes aboga por el conocimiento empírico y racional, siempre teniendo en cuenta la experiencia real y humana. Sin embargo, Keynes criticaba la inducción y la inferencia estadística como forma objetiva de conocimiento. Para Keynes las teorías económicas deben basarse en la intuición probabilística y no en la inducción estadística, debido a que esta no puede justificarse a sí misma. 

Keynes plantea concepciones, influenciado por Locke (parecidas a las de Weber), que afirman que siempre existe un aparato conceptual previo a toda experiencia sensible e inferencia inductiva. Según Keynes, tal y como expone en su Tratado sobre la probabilidad, todas las teorías económicas son aceptadas en función de los grados de probabilidad y de la acumulación de datos significativos captados por la intuición y la econometría. Para Keynes la epistemología económica se basa en el hecho de que todas nuestras tesis económicas se basan en intuiciones lógicas sustentados por un aparato conceptual que precede a estas intuiciones, las cuales siempre deben de tener sustento probabilístico en los datos empíricos. 

Pasando a las concepciones éticas de Keynes, estas se basan principalmente en la obra del filósofo G. Moore. Para este autor, la ética se basa en intuiciones acerca de lo bueno y lo malo, siendo que el valor precede a las acciones buenas y malas. Es así que lo bueno es aquello que entendemos como bueno de forma intuitiva, como puede ser lo estético o los placeres moderados. Es así que Moore recomiendo seguir aquellos preceptos morales que sean útiles, aunque no necesariamente verdadero, algo similar al pragmatismo de William James. 

En esto último Keynes no está de acuerdo con su maestro Moore, ya que para el primero la búsqueda de conocimiento es esencialmente buena por si misma, además de deseable a largo plazo. Esto se debe a que Keynes era un ateo militante y aborrecía la moral cristiana y victoriana del Imperio Británico de su juventud. Según Keynes, al principio moral por excelencia es el de añadir más bondad al universo como sea posible, siempre escogiendo el método más seguro y razonable. 

En el campo de la filosofía política, Keynes desarrolla sus concepciones éticas y morales con las tesis políticas de Edmund Burke y Stuart Mill. Keynes aboga por la constitución de un gobierno tecnocrático que cuenta con una base democrática, pero que no sea tomado por la demagogia y la oclocracia. Dicho gobierno debe de intervenir en los aspectos accesorios de la propiedad privada para poder preservar el núcleo central de esta. El objetivo fundamental de la filosofía políticas de Keynes es la de preservar el sistema capitalista y la cultura occidental por medio de la intervención del Estado en la economía, realizando políticas de redistribución económica a los sectores en los cuales haya demanda agregada, pero sin llegar a las reformas defendidas por los laboristas y socialistas ingleses. Keynes no era más que un típico liberal inglés que llegó a la conclusión de que el Estado debe de resolver los problemas que el Mercado no puede. 

Monetarismo keynesiano 

Keynes se aparta de la concepción monetaria cuantitativa de la escuela clásica, pues defiende que las políticas monetarias son instrumentos secundarios a la hora de regular las fluctuaciones económicas del mercado. No obstante, a pesar de que Keynes se aleja de esta clase de políticas para centrarse en las fiscales, propone una serie de tesis bastante interesantes en cuanto a la estructura monetaria internacional y las políticas de carácter bancario. Keynes rechaza el patrón oro y el veto a las políticas inflacionistas. Esto se debe a que hay ciertos desajustes entre algo que no se corresponde con la rigidez del cambio oro. Es así que Keynes aboga por el abandono de este y su sustitución por métodos de cambio flexibles entre divisas, teniendo como referencias el dólar (el bloque americano) y la libra esterlina (el bloque europeo). Además, Keynes reflexiona sobre las políticas inflacionista, como la inyección de dinero en el sistema bancario para bajar los tipos de interés, con lo cual se promueve la inversión privada y pública, además del consumo, algo que repercute positivamente en el empleo. 

Con  esto último Keynes afirma que la inflación y el empleo están relacionados, pues niveles moderados de inflación estimulan el consumo, algo que genera  empleo directo, además de empleos indirectos de sectores afines, algo que dinamiza el sector económico nacional e internacional. El endeudamiento público y la inflación moderada son los pilares de los políticos económicas keynesianas, algo que es claramente criticado por los economistas monetarios como Friedman, o por liberales como Hayek o Mises, debido a que el keynesianismo produce a la larga estanflación, estancamiento económico junto con desempleo e inflación. 

Teoría General y Política Fiscal  

En el campo de la política fiscal, el pilar fundamental de la Teoría general de Keynes, se centra específicamente en la reactivación económica del empleo y el consumo en las procesos deflacionarios por medio de la intervención del Estado, mediante determinados mecanismo políticas como la subida de impuestos a las clases pudientes, medidas proteccionistas como la subida de aranceles, o la construcción de obras públicas en sectores estratégicos  como las infraestructuras. Esta concepción de la política fiscal esta determinada por las experiencias que tuvo Keynes con las eventos ocurridos en Estados Unidas durante la Gran Depresión y el New Deal de F. Roosevelt. Para Keynes, en contra de las opiniones de Schumpeter o Hayek, en las procesos deflacionistas destruyen el empleo y el consumo, la base de la economía, según Keynes, y que el Estado debe de realizar medidas a corto plazo  para estimular la economía y revertir la deflación, ya que, como decía el propio Keynes "a largo plazo todas estaremos muertos". 

La Teoría General de Keynes surge como forma de reactivar el consumo y el empleo ente los procesos contractivos o deflacionarios. Según Keynes, la deflación económica es causante de la destrucción del tejido industrial, socavando el consumo , el motor de la economía keyneriana. Esta sigue el siguiendo proceso. Al producirse una bajando en los precios considerable, los inversores y capitalista empieza a tener menos beneficios, siendo empujados a ahorra. Al ahorrar de forma desproporcionando, las empresas empiezan a prescindir de muchos de sus empleados, haciendo que estos pierdan sus ingresos, no pudiendo consumir, ya que ahorran lo poco que tienen para subsistir. 

Al detenerse el consumo, la oferta aumenta y los precios caen aún más lo que hace que a las empresas no le sea rentable invertir mi producir, llegando a cerrar, algo que genera aún más paro y reduce aún más el consumo, algo que retroalimenta positivamente el proceso de deflación. Influenciado por Malthus, Keynes afirma que en estos casos de deflación la ley de Say no puede asegurar el equilibrio entre oferta y demanda en relación al empleo, sino que sucumbe aún más a la contracción económica de la recesión económica. Para Keynes el desequilibrio contractivo del empleo supone una situación peligrosa para las democracias liberales, pues da oxígeno a los movimientos totalitarios, fascismo y comunismo, para implementar medidas económicas que socaven el orden liberal-democrático. Toda la obra intelectual de Keynes orbita alrededor del objetivo de preservar la democracia y el capitalismo mediante la intervención estatal, en aquellos campos en los que el mercado no puede garantizar el empleo y el consumo. Para logar esto último, Keynes propone una serie de políticas económicas expansivas auspiciadas por el Estado. 

La primera de ellas es la estimulación crediticia por parte del Estado para bajar los tipos de interés y hacer más atractivo los créditos y préstamos, con el objetivo de para el ahorro y estimular el consumo. Por otra parte Keynes propuso una serie de obras públicas en sectores estratégicos para generar empleos y estimular el consumo, lo cual revitalizaría, en teoría, la economía. 

A esto se sigue la subida de impuestos a las clases más pudientes, las cuales no sufren tanto como las clases bajas. Esto permitiría recaudar capital al Estado sin perjudicar la propiedad privada, pudiendo utilizar esta recaudación extra para financiar las obras públicas y varios servicios sociales como hospitales o escuelas públicas.  

Por último, Keynes resucita algunas medidas proteccionistas para garantizar la seguridad y rentabilidad de los sectores estratégicos nacionales contra la competencia exterior, como la subida moderada de algunos aranceles. 

Para mantener todo lo anterior, Keynes defiende abiertamente el endeudamiento del Estado para financiar todas estas políticas económicas. Es necesario por tanto que se establezcan organizaciones y mecanismos de cooperación internacional para el manejo de la deuda externa de los países, el intercambio flexible de divisas y la construcción de bloques económicos cooperativos como la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional. Por todo esto es por lo que se dice que Keynes rompió con los fundamentos y límites de la económica liberal clásica, ya que para este, el pilar de la economía no es el ahorro, sino el consumo, el garantizar el empleo para que haya consumo y movimiento económico, ya que los peligros de la deflación a corto plazo, el fascismo y el comunismo, superaban en su época de forma considerablemente aún a la difusa estanflación que echaría por tierra la ortodoxia keynesiana durante los setenta. 

De forma muy esquemática y general estos son los pilares fundamentales del keynesianismo, escuela económica que, a pesar de su actual descrédito, ha dejado una enorme huella en el pensamiento económico pasado y presenta. 

Crítica al keynesianismo  

A pesar de la enorme influencia que ha ejercido la obra de Keynes en economistas tan dispersos como Friedman, Stiglitz o Galbraith entre otros, esta no ha estado exenta de multitud de críticas, tanto de carácter teórico como empírico. Por una parte la teoría de Keynes presenta serias limitaciones en cuanto a su generalidad y replicabilidad , lo cual se debe al cometido práctico de las tesis de Keynes. Este desarrolló su obra con el objetivo de solucionar la deflación que sufrían las economías occidentales. Siguiendo las opiniones de Myrdal, el keynesianismo fue un producto muy concreto del contexto histórico de los años 30, algo que limita el potencial explicativo de este, ya que el keynesianismo, de acuerdo con la escuela sueca, es una teoría incompleta, pues solo explica y manipula los procesos de deflación, pero no los de inflación. 

Esta deficiencia epistemológica tuvo sus manifestaciones empíricas durante los años setenta, en los cuales, tras varios años de políticas keynesianas, los países occidentales experimentaron el fenómeno de estanflación, es decir, la combinación de paro, inflación y estancamiento económico. Esto se debe, siguiendo a Friedman, que se supero la "tasa natural de paro", lo cual hace que, a pesar de aumentar la inflación, el paro sigue aumentando, algo que destruye el sector financiero y el ahorro, debido al endeudamiento y la volatilidad de los precios. 

El keynesianismo se ha visto como una teoría incompleta y obsoleta, la cual no puede hacer frente a los fenómenos económicos tan importantes como la inflación o la desaceleración económica, algo que ha sido el punto de partida de las actuales escuelas neoliberales, las cuales no han tenido mucho éxito a la hora de enmendar los errores de Keynes y su escuela.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Bakunin y el anarquismo

El anarquismo, lejos de ser una doctrina política unitaria y cohesionada, es más bien una familia de dispares concepciones e ideologías acerca de la naturaleza de la sociedad y la organización política, las cuales son inmensamente dispares entre si, atravesando por completo todo el espectro ideológico derecha-izquierda. Dentro del anarquismo podemos encontrar autores y corrientes tan dispares como el anarquismo colectivista de Proudhon y Bakunin, el anarcomunismo de Kropotkin, el sindicalismo libertario de Chomsky, el anarquismo nacionalista de Jünger, el anarcocristianismo de Tolstoi o el anarcocapitalismo de Rand entre un sin fin de subcategorías más. 

Sin embargo puede dilucidarse un aspecto común a tan dispares doctrinas políticas y económicas, a saber, el rechazo de la figura del Estado, el cual es tildado de ser un mecanismo de opresión y sometimiento de la población, privando a los miembros tanto de su libertad individual como social en interés de un clase dominante. Es así que para el anarquismo más genérico el Estado y la sociedad civil no son más que un instrumento de sometimiento y esclavización de la población que se justifica mediante principios religiosos, metafísicos y judiciales que hacen necesario la institución de este, aunque en realidad, para los anarquistas, lo único que consigue es la supresión de la libertad. 

Dentro de los autores más clásicos del anarquismo como Proudhon, Malatesta, Stirner o Kropotkin, destaca la figura de Bakunin, no solo por sentar las bases del anarquismo socialistas en muchas facetas, sino en las repercusiones prácticas que estas implicaban, llegando a enfrentarse a Marx, Engels y los partidarios del comunismo, algo que le valió el ostracismo y la expulsión de la Primera Internacional Socialista. A su vez, Bakunin fue una figura de muchísima importancia en el movimiento obrero, en especial en los países mediterráneos y atrasados del S.XIX, como Italia o España. Además, Bakunin, con la creación de la Federación Anarquista Internacional (FAI), fue uno de los precursores de los movimientos sindicalistas de carácter anarquista tan notables de finales del S.XIX y principios del S.XX. 

En el plano intelectual, el pensamiento de este autor está influenciado por multitud de fuentes. En el plano filosófico, Bakunin está influenciado por Hegel, ya que pensaba que la historia seguía una serie de leyes inmutables que, en su caso, conllevaría a la abolición del Estado y la Iglesia y la construcción  de una sociedad anarquista. Por tanto, Bakunin es un materialista al igual que Marx o Engels. No obstante, y aunque Bakunin no lo declara explícitamente, también es influenciado por la sociología de Saint-Simon y el positivismo de Comte. Esto se debe al papel principal de la ciencia en la reforma de la sociedad, siendo la educación científica el sustituto natural de la religión y la Iglesia, algo muy similar a la tesis de Comte de que la sociología sería la nueva religión de la futura sociedad positiva. A su vez, el pensamiento de Bakunin también debe de las doctrinas de Rousseau, el concepto de voluntad popular o la soberanía del pueblo, siendo el Estado, tanto republicanos como monárquicos, tiranías del hombre hacia el hombre, con lo cual Bakunin se opone totalmente a las tesis de Maquiavelo o Hobbes. 

En el plano económico, Bakunin tenía posturas muy similares hacia las de Proudhon y Marx, afirmando que el valor de los productos era determinado por el trabajo de quien los produce, afirmando que el sistema capitalista se basa en la explotación del proletariado por parte de la burguesía mediante el robo de su trabajo. Sin embargo, Bakunin, aproximándose más a la estela de su maestro Proudhon, rechazaba las tesis políticas y revolucionarias de Marx, en especial el concepto de "dictadura del proletariado", tachando a este último de totalitario y reaccionario. 

Para Bakunin el principio fundamental que rige la existencia humana es la libertad, pero no la libertad como algo abstracto propia de la filosofía hegeliana, sino que entiende a libertad como algo esencialmente social, es decir, la libertad de ser reconocido por los demás como libre. Bakunin, siguiendo las tesis positivista, el ser humano no es más que un organismo más de la naturaleza, el cual está supeditado a las leyes de esta, ya que el ser humano es parte de la naturaleza. Es por ello que Bakunin entiende la libertad como algo social, como la capacidad que tiene el ser humano de comunicarse y colaborar con los demás sin estar sujeto a ninguna autoridad o influencia externa arbitraria, como es el Estado o el Mercado. Por tanto, el único principio incondicional dentro de la filosofía política de Bakunin es que el ser humano actúe libremente con o hacia los demás, voluntariamente y sin restricciones, exceptuando las leyes naturales y sociales propias de toda comunidad. 

Con este principio en mente, Bakunin aboga por el federalismo, más concretamente en la formación de comunas confederadas de asociación libre que comercien y cooperen con total libertad desde los individuos hasta las figuras más altas y generales, es decir, que el poder fluya de abajo hacia arriba, y no desde arriba hacia abajo, propio del autoritarismo del Estado. Bakunin rechaza las premisas nacionalistas de revolucionarios como Mazzini, pues, según Bakunin, el líder nacionalista italiano abogaba por la formación de un estado unitario republicano de todas las comunidades italianas propias del periodo del Risorguimiento. Bakunin defiende un federalismo totalmente descentralizado, al cual puede ir acompañado del sentimiento de nacionalidad, pero sin la pretensión de formar un Estado nacional, ya que este implicaría la tiranía de la patria por parte de una casta dirigente, sean monárquicos o republicanos, algo que Bakunin tacha de patriotismo falso, llegando a afirmar que la pretensión de la formación de un Estado popular alemán, no es más que una dictadura aborrecible cargada de odio contra los demás pueblos, en especial a los eslavos. 

Es la naturaleza del Estado lo que podrán a Bakunin en contra de Marx, pues este último, siguiendo las supuestas conclusiones lógicas de su "materialismo histórico", entiende como necesario la formación de un Estado proletario transitorio, pero dictatorial que aplaste a las clases reaccionarias que sabotean la transición del socialismo al comunismo, el cual Marx defiende como el fin de la historia, en el cual el Estado dejará de ser útil porque no habrá clases que eliminar, siendo desmantelado por los propios proletarios. Bakunin rechaza completamente esta teoría, tildándola de burguesa y pseudosocialista. Bakunin afirma que la creación de un Estado encarnado en la dictadura proletaria no puede resultar en el socialismo revolucionario o comunismo, sino en una dictadura aún más salvaje y atroz que la capitalista, algo que la Historia demostró con las tragedias humanas de los países socialistas posteriores a la muerte de Bakunin. Este afirma que la creación de un Estado proletario y socialista conlleva a la creación de dos clases bien diferenciadas: por un lado toda la masa miserable de proletarios, pero sobre todo, de campesinos, que son explotados por una casta intelectual de revolucionarios vanguardistas, que justifican la brutalidad política y la esclavización de la sociedad con e objeto de "salvar el socialismo". Para Bakunin, tanto comunistas marxistas como socialdemócratas, no son más que la misma dictadura del Estado pero con otro nombre, siendo que al pueblo le duele igual aunque se le golpee con la "porra del pueblo". 

Bakunin encuentra que lo más parecido a su federalismo anarquista reside en la constitución política de los Estados Unidos del S.XIX. Bakunin alaba el sistema estadounidense debido a su descentralización y gran autonomía que daba a los Estados y comunidades que componían este país, estando unidos por un marco legal común general y por un sentimiento nacional que emana de abajo hacia arriba. De hecho, Bakunin enfatiza que fueron los Estados del Sur de la Confederación los que representaban mucho mejor su idea de federalismo, aunque rechaza tajantemente el sistema esclavista que envenenaba dicho sistema político. 

Bakunin, a pesar de su marcado ateísmo y positivismo, no rechaza las creencias religiosas o metafísicas, con la condición de que sean creencias privadas, tolerantes y elegidas libremente por el que las profesa y no impuestas por ninguna institución religiosa como puede ser la Iglesia. Para Bakunin, la Iglesia no es más que la hermana espiritual del Estado, la cual impone una serie de dogmas, sean cristianos, musulmanes, judíos, budistas o hinduistas, por medio de la represión, la superstición y el miedo. Es así que, aun siendo ateo, Bakunin acepta las creencias religiosas siempre y cuando sean libres y tolerantes con los demás, algo que se asemeja al anarquismo cristiano de su compatriota Tolstoi, el cual, rechazando a la Iglesia Ortodoxa Rusa, la cual no es más que un apéndice del Estado Zarista (y de la actual  Rusia de Putin), aboga por una experiencia religiosa comunitaria tolerante y enfocada a los demás, basada en el ejemplo de Cristo, en la compasión, el trabajo y el amor en comunidades descentralizadas, algo con lo que Bakunin no tendría muchos inconvenientes en aceptar en el caso de su pueblo, los eslavos. 

El pensamiento de Bakunin, lejos de ser autoritario y totalitario como el marxismo, rebosa de optimismo y respeto hacia la libertad individual. A pesar de su utopismo y de que a veces caía en el antisemitismo, el pensamiento de este ruso desaliñado es mucho más discutible y tolerable que las rígidas tesis materialistas económicas de aquel intolerable ideólogo alemán, el cual, a pesar de su enorme desprecio y odio hacia el pueblo eslavo,  las cuales exportó de la mano de Lenin, Trotsky y Stalin, cosechando muerte y miseria, de las cuales muchos eslavos, como rusos, bielorrusos o ucranianos, aun sufren sus nefastas consecuencias. 


La escula Austria de economía y la pseudociencia de la praxología

 Una de las escuelas de pensamiento económica que se se ha puesto de moda entre muchos políticos, ideólogos y demás difamadores es la escuel...