La filosofía de Max Weber, padre
de la sociología política y de la teoría del Estado Moderno, realiza una
sistematización de una teoría política, que, a pesar de su retórica
neokantiana, supone toda una revolución teórica respecto al positivismo
sociológico del S. XIX iniciado por Auguste Comte.
En su escrito la política como
vocación, Weber expone una serie de conceptos políticos y sociológicos que
han hecho de este ensayo una obra clásica en la filosofía política. Este
tratado empieza con su famosa definición del Estado, a saber, una asociación
política que administra un territorio por medio de la monopolización de la
violencia legítima. Esta concepción weberiana del Estado ya se considera
clásica en política y en sociología.
Esta monopolización de la violencia
se basa en dos métodos complementarios. Por un lado, a través de la
legislación, siendo las leyes y la burocracia la organización administrativa
que fundamenta y regula el uso estatal de la fuerza. Por otro lado, el método
material, consiste en los aparatos represivos y defensivos que administran
la violencia que estipulan las leyes. Estos organismos estatales, como el
Ejercito (violencia externa) o los cuerpos policiales (violencia interna),
acumulan todo el capital armamentístico, siendo el único que dispone de las
herramientas para ejércelo.
Seguidamente, Weber define como
político como el acto de dirigir o influir al Estado, es decir, la acción de
influir, de pertenecer al monopolio de la violencia legítima que administra
territorio concreto frente a otros Estados. Por tanto, Weber concluye que la
política es un acto de conquista del Estado, a la manera de Michael Foucault,
conquista del Poder.
El Estado, según Weber, es el
acto de sumisión de un grupo de hombres a otros. Para ello, Weber argumenta que
esta dominación se sostiene por medio de la violencia legítima. Para ello,
aquellos que se someten deben de aceptar dicha autoridad. Weber establece tres
tipos de justificación de este sometimiento:
-Tradicional: El
poder queda legitimado por la voluntad de los antepasados, construyéndose una
tradición aparentemente natural. Es característico de los regímenes tribales o
de las dinastías monarquías. “El eterno ayer”, siendo el poder patrimonio de
unos pocos.
-Carismático: El
poder se entrega un individuo de características excepcionales y que parece
haber nacido parece haber nacido para la política y una entrega total a su
obra. Esto es propio del demagogo-libre propio de la Ciudad-Estado, como Alcibíades,
o el jefe de Partido dentro del Estado Constitucional, como Hitler o Charles de
Gaulle.
-Racional-legal: El
poder es administrado y ejercido por un Parlamento, el cual representa a los
cuidados. Se construyen las leyes y ejercen la fuerza legítima de forma
racional y consensuada. El Estado se convierte en fuente de razón y justicia.
Este Modelo es característico de la Democracia Ateniense, la Nobleza Inglesa
postrevolucionaria, los Comuneros Castellanos o las democracias
representativas.
El escrito de Weber se centra en el segundo modelo, siendo que el Estado es entregado a un jefe carismático. Esta figura escala hasta la cumbre del poder, primero el partido, después al Estado. No obstante, esta figura no es la única que determina la lucha por el poder, siendo la administración crucial para ello. Dentro de esta administración, Weber distingue dos facetas fundamentales, los propios individuos que trabajan en la administración, y los recursos materiales por los cuales los primeros ejecutan dicha administración. Para Weber, estas dos facetas de la administración se desarrollan en los tres modelos anteriores, como en cualquier administración histórica.
Según Weber existen dos tipos de sociedades: aquellas donde los funcionarios estatales son propietarios de los materiales administrativos, y otras donde estos funcionarios se encuentran separados de la propiedad de estos materiales administrativos. Weber afirma que el Estado Moderno es la culminación del segundo tipo, donde los funcionarios estatales no son propietarios de su sueldo, ni del material con el que trabajan, o de los edificios donde trabajan, sino que son monopolizados por un único organismo político, el Estado.
Weber define que las primeras
sociedades son típicas del feudalismo medieval, donde los administradores del
monarca, la nobleza, son propietarios de pleno derecho de los impuestos que
recaudan, de las granjas y sus cosechas, las armerías y de aquellos que
trabajan sus tierras; solo dependiendo del rey o el emperador en base al honor.
En el feudalismo, el vasallo dispone de una gran autonomía respecto a su señor,
al igual que los subvasallos subsiguientes (excepto el pueblo llano, que está
vinculado a la tierra que trabaja y al señor que la posee). En esta
organización política y económica, el emperador, rey o príncipe comparte el
poder con la nobleza que orbita alrededor de su trono.
Esta situación empieza a cambiar
con la progresiva acumulación de poder e influencia de los monarcas,
expropiando los recursos e infraestructuras materiales de aquellos con los que
comparte el poder, estableciendo nuevos funcionarios y jerarquías que va
perdiendo autonomía política y económica respecto al monarca, es decir, los
aparatos de poder sufren un proceso de centralización, claramente vistos en el
absolutismo del S XVIII en Europa o la Unificación China llevada a cabo por
diversas escuelas legalistas. Es así como Weber dictamina que el desarrollo de
la política en Occidente a llevado a la acumulación de los medios
administrativos por parte de las monarquías y repúblicas, con el fin de
monopolizar el uso de la violencia (legitimándola con las leyes) en el
territorio que administran. Para ello, los príncipes han fomentado la aparición
de la figura del político profesional, el cual es un político que no pretende
gobernar él, sino auxiliar al gobernante. Con este objetivo, este tipo de
político debe ganarse la vida y hacer su vida de la política. Ante esto, Weber distingue entre tres clases
de políticos:
-Político ocasional:
cualquiera que participe en un acto de política puntualmente, como una
manifestación o una votación.
-Político semiprofesional: aquel
que hace política a un nivel muy secundario, siendo reclamado cuando es
necesario (los diputados que solo votan en el congreso).
-Político profesional: aquel
que vive para la política y/o de la política.
Aquel que vive de la política solo hace política para recibir ingresos (como la gran mayoría de políticos en España), mientras el que vive para la política posee una independencia económica respecto a los ingresos proporcionados por la política, estando en política por vocación y no por dinero. Weber declara que la dirección de un Estado o de un partido político por personas que viven para y no de la política son reclutadas plutocráticamente, es decir, de los estratos más ricos de la sociedad. Sin embargo, aclara que no es necesario, ya que existen multitud de políticos con escasos ingresos o de familia humilde, que siguen una causa política. Estos, en opinión de Weber, deben de ser remunerados por su labor política. Por otra parte, declara que los dirigentes plutócratas buscan su estabilidad económica por medio de la influencia política en determinados sectores económicos y políticos, el llamado “capitalismo de amiguetes”, el cual es el pan de cada día de la política en España.
Weber afirma que aquellos
políticos que dependen de los ingresos de la política deben de ser remunerados
por la administración del Estado o del partido. En el feudalismo, los príncipes
recompensaban a sus seguidores con feudos y derechos señoriales, mientras que
el Estado Moderno y el Partido Político recompensas a sus leales seguidores con
cargos y puestos de influencia económica y política. A todo esto, se suma la
aparición del funcionario estatal, el cual es un profesional altamente
cualificado y especializado en una labor concreta. Esta nueva clase, la cual
surge en un primer momento en la profesión de la diplomacia, surge
necesariamente al aumento de la burocracia y del desarrollo económico del
Estado, sustituyendo a la vieja nobleza y al colegiado.
Por otra parte, aparece la figura
del político dirigente, el cual es una forma de repartir la responsabilidad,
pero no el poder del monarca. La autocracia y e funcionariado profesional han
luchado durante mucho tiempo, hasta reconciliarse en la figura del Parlamento.
Es así que la formación del Estado Moderno se explica por la continua
expropiación del Príncipe de los materiales administrativos, hasta que el
pueblo o la nación expropia al Príncipe de estos materiales, surgiendo la
monarquía constitucional en el caso de Gran Bretaña, Bélgica, Países Bajos,
España; o por el contrario, destituyendo la monarquía y entregando estos
aparatos administrativos en favor al pueblo, representados por un Parlamento en
el caso de Francia o Portugal, o siendo secuestrados por la dirección de un
Partido, como en el caso de Rusia (la URSS) o la Alemania nazi. Este proceso de
continua acumulación de poder y material tiene a los siguientes protagonistas:
-Clero: La jerarquía
eclesiástica se convierte en una jerarquía administrativa dependiente del Rey y
en competición con la nobleza, como es el caso de la Rusia zarista, que utilizó
al clero ortodoxo para legitimar su propio poder, además de asimilarlo a su
enorme aparato represor y organizador en los entornos rurales, o el caso de
España, que utilizó el clero católico como instrumento de expansión y
articulador tanto en sus dominios coloniales, como en la administración fiscal,
al igual que Francia.
-Humanistas: Élite
ilustrada afín al gobernante. Este es el caso de los legalistas chinos, que
fueron un factor fundamental en el proceso de la unificación china, como los
letrados confucianos, que sirvieron de funcionarios a las diferentes dinastías
chinas, así como a Corea y teniendo una gran influencia en Japón. En el caso de
Europa, tenemos el caso de Maquiavelo, que estuvo al servicio de los Medici y
de la efímera República de Florencia, o el caso de Voltaire, que inspiró a
déspotas como Federico el Grande de Prusia, o Catalina la Grande de Rusia. En
España tenemos el caso del conde-duque de Olivares, o ministros borbónicos como
Floridablanca o el marqués de Ensenada, además de otros como Jovellanos.
-Juristas: Expertos en
Derecho afines al gobernante, articulando todo un cuerpo jurídico en contra de
la nobleza enemiga, como es el caso de los juristas portugueses, o de muchos
judíos expertos en Derecho y Economía que han asesorado a muchos gobernantes.
-Nobleza Cortesana:
Nobleza simpatizante con el monarca y contraria a los otros sectores de la
nobleza. Buenos ejemplos sería la nobleza zarista o la española.
-Gentry: Partidarios de
pequeños nobles y rentistas adinerados, lo que comúnmente se conoce como
burguesía, teniendo como máximo ejemplo la Revolución Burguesa y la
Independencia de Latinoamérica.
Además, la figura del periodista
como afilado indirecto de un partido, es crucial en el desarrollo del Estado
Moderno, pues este es financiado y apoyando por toda una red de intereses
económicos conectados con algún partido. El periodista minorista es absorbido
por el Gran Periódico industrial, administrado por grandes capitalistas. Por
otra parte, el funcionario político es aquel miembro pleno del partido pudiendo
ser sustituido en contra posición del funcionamiento profesional. Este
funcionario político comparte la misma naturaleza demagógica del periodista,
pero supeditada a la dirección de un partido. Estos funcionarios a notables
políticos establecen una relación de influencia bidireccional con la Jefatura
del Partido, pues estas administran y poner en funcionamiento toda la
maquinaria política que impulsa que esta, mientras que el Jefe del Partido
recompensa a estos con cargos y subjefaturas, siendo la militancia fundamental
para ello (cazadores de puestos).
Los partidos políticos comienzan
siendo agrupaciones de nobles que influyen en el caudillo o rey, como los
güelfos y gibelinos, familias nobles germanas (Baviera y Suabia). Estos grupos
de nobles se movilizaban política y militante por sus propios intereses
nobiliarias. No obstante, en paralelo a la aristocracia se va formado un grupo
de grandes propietarios, medianos burgueses, profesiones liberales y pequeña
aristocracia que se van a reunir en pequeños grupos políticos capaces de
influir, en un primer momento, en grupos pequeños, pasando por municipios y
provincias, hasta en la Nación con la Revolución Francesa.
Procesos de Formación de
Partidos
Aristocracia: grupo de
nobles que se alían para contrarrestar el poder del rey o de otros nobles. Un
ejemplo claro sería los clanes nobiliarios de los Güelfos (Baviera) y los
Gibelinos (Suabia), los cuales lucharon entre sí por el control del Sacro
Imperio Romano Germano.
Notables: Grupo
heterogéneo de burgueses, aristócratas y profesionales liberales que se alían
para defender sus intereses. Un claro ejemplo sería los aristócratas de
Inglaterra, o el bando monárquico conservador de la Revolución Francesa.
Partidos de Notables:
Grupo organizado de aristócratas, burgueses y profesiones liberales que se
agrupan de forma indefinida en un partido político primitivo, que lucha por un
plan político y económico más o menos definido. Un ejemplo de este tipo son los
partidos de la Whigs (liberales) y los Tory (conservadores) que lucharon entre
sí por el control de la política inglesa.
Partidos postrevolución francesa:
Partidos conformados por diferentes sectores de la población de una nación,
que luchan por el bien de esta y por los intereses de su propio sector. Un
ejemplo claro sería los liberales españoles, que buscaban la configuración de
un Estado-Nación español secular y soberano.
Partidos de Masas: Agrupaciones
gigantescas y bien organizadas que están orientados a enormes sectores de la
población, siendo estas masas guidas por los principios de la psicología
social. Dentro de este tipo podemos encontrar:
- Partidos Totalitarios: partidos comunistas (colectivistas) y fascistas (carismáticos).
- Autoritarios: Partido director y represor como la Unión Nacional de Miguel Primo de Rivera.
- Caza-Puestos: solo busca el alcanzar puestos para obtener ganancias económicas, como Batasuna (obtener dinero de los puestos para financiar el terrorismo vasco).
Partidos políticos según los países más desarrollados de la esfera anglo-germana
-Inglaterra: partidos de
notables, alimentados por una maquinaria electoral y dirigidos por un
“leader”. Partido liberal de Gladstone.
-Estados Unidos:
centralización en el “leader”, autoritarismo del presidente e influencia del
Boss, capitalista burgués que financia el partido. Estos partidos están
desprovistos de convicciones, como ambos partidos de américa, el Republicano y
el Demócrata.
-Alemania: impotencia del
Parlamento, falta de caudillaje en este, siendo residencia de funcionarios que
se limitan a votar. Son partidos subjetivistas y sin fuerza parlamentaria y muy
aburguesados, como el Partido Socialdemocrático Alemán (SDA) o el Zentrum
(Reino de los Camarillas).
Las cualidades del político.
Según Weber, un político del
tener una pasión por una causa, por un proyecto político determinado, además de
una responsabilidad por esta y cierta mesura ante esta. Esto es el escudo
protector a lo que llama Weber enemigo del político, la vanidad, el poder por
el poder, pues carece de fe y convicción, siendo incapaz de elevar y dirigir
hacia un horizonte a las masas. Si esta vanidad se da, es muy probable que la
democracia pasa a lo que Polibio llamaba oclocracia, es decir, la dictadura de
las emociones de las masas.
Con esto, Weber llama al
compromiso político, al reformismo moderado y en definitiva, a la ética como
aceptación de los hechos políticos, su responsabilidades y consecuencias y no
su justificación a posteriori. Por tanto, Weber distingue dos tipos de ética
política, a saber: la ética de la convicción, la cual es la entrega moral a una
causa; y la ética de la responsabilidad, es decir, las consecuencias de los
actos y no de sus causas. Weber enfatiza que ambas son importantes, pero que la
segunda debe prevalecer sobre la primera.
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